¡Hoy nace el Maestro!
Y lo hace sin aspavientos
Esta noche, en el silencio de Belén, nace quien lo cambia todo.
No nace en un palacio. No nace rodeado de aplausos. Nace en un pesebre, vulnerable, pequeño, entre el olor de los animales y el asombro de unos pastores que jamás imaginaron que Dios se les acercaría así.
Nace el Maestro que nos enseña a vivir.
No con discursos complicados ni teorías abstractas. Jesús nos enseña con su propia vida: desde esa primera noche en Belén hasta su última respiración en la cruz. Nos enseña que amar es entregarse, que vivir es darse, que la grandeza está en hacerse pequeño.
Hoy, mientras el mundo corre y se llena de luces y regalos, te invito a detenerte un momento. A mirar ese pesebre. A ese Niño que nace por ti.
Porque Él no vino a juzgarte por todo lo que no has hecho bien este año. Vino a decirte: “Aquí estoy. Contigo. Siempre.”
¿Sientes que este año fue difícil? Él está aquí. ¿Sientes que te falta algo? Él es la plenitud que buscas. ¿Sientes que estás solo? Él nace para acompañarte.
Esta Navidad, deja que ese Niño te enseñe de nuevo a vivir. A amar sin medida. A confiar sin miedo. A esperar con esperanza.
Feliz Navidad. Que el Niño Jesús llene tu corazón de paz, tu hogar de alegría y tu vida de su amor infinito.
«El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14).
¡Dios está con nosotros!
P. Adolfo Güémez, L.C.



