El precio de los sueños
La vida no te da lo que sueñas, sino lo que estás dispuesto a arriesgar
- ¿Tú invertirías $10 mil para ganar 100 mil? -preguntó Rodolfo mientras agitaba el café sin mirar la taza.
Del otro lado de la mesa, su amigo lo pensó un segundo y respondió: -Depende…
Rodolfo sonrió. -¡Exacto! Ese “depende” es el que nos frena. Depende de si estoy seguro, depende de si me alcanza, depende de si no pierdo nada… Pero ¿sabes qué es lo único que no depende? El sueño.
Ese día Rodolfo venía con una idea atravesada. Llevaba semanas escuchando gente decir que quería cosas grandes, pero sin estar dispuesta a arriesgar nada.
“Quiero una relación profunda, pero me da miedo abrirme.”
“Quiero una nueva etapa profesional, pero no puedo soltar la estabilidad.”
“Quiero una vida distinta, pero sin cambiar ningún hábito.”
Entonces entendió algo: la vida no te da lo que sueñas, sino lo que estás dispuesto a arriesgar.
Cuando el corazón pide más de lo que las manos quieren soltar
¿Te ha pasado que quieres algo, pero cuando llega el momento de pagar el precio, te echas para atrás? Todos queremos los frutos sin la siembra. La intimidad sin la vulnerabilidad. La plenitud sin el despojo.
Tenemos que aceptar una realidad: todo sueño auténtico nace con un precio inscrito en su esencia.
No es crueldad del destino. Es la arquitectura misma de la transformación. Jesús lo dijo: «Porque ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene con qué terminarla?» (Lc 14,28).
No nos invita a la imprudencia, sino a la honestidad radical sobre lo que realmente valoramos.
¿Qué tanto vale para ti ese sueño que te quita el sueño?
El intercambio
Cada sueño verdadero requiere una inversión que trasciende lo material. Invertimos tiempo, sí, pero también confianza. Invertimos energía, pero también esperanza. Invertimos recursos, pero sobre todo, invertimos en la posibilidad de convertirnos en alguien que aún no somos completamente.
Esta es la fe en acción: creer que vale la pena apostar por la persona que podríamos llegar a ser.
Acepta que el “precio” de tus sueños incluye incomodidad, dudas, incomprensión. Pero también incluye la posibilidad de despertar a una versión más plena de ti mismo.
Porque lo que no te cuesta, no te transforma.


